Ayer acepté la amable invitación de participar en la cena de Acción de gracias que realizaban unos amigos, varios de ellos oriundos de Estados Unidos.
La gente explica las diversas versiones de la razón del Thanksgiving. Algunos dicen que se trata de un símbolo de paz entre los nativos americanos
y los colonizadores ingleses, otros, un símbolo de libertad religiosa en un nuevo territorio, después hay otras versiones, pero no me las acuerdo. Como nunca había participado de este festejo, no conocía los rituales ni nada de nada (como dar las gracias, cantar canciones o jugar al dígalo con mímica!).
La gente explica las diversas versiones de la razón del Thanksgiving. Algunos dicen que se trata de un símbolo de paz entre los nativos americanos
y los colonizadores ingleses, otros, un símbolo de libertad religiosa en un nuevo territorio, después hay otras versiones, pero no me las acuerdo. Como nunca había participado de este festejo, no conocía los rituales ni nada de nada (como dar las gracias, cantar canciones o jugar al dígalo con mímica!).
Con un banquete incontable de platos y platillos, la vedette de la noche fue claramente el pavo. "Ay qué rico", "es picantito", "pobre pavo" y ramificaciones discursivas alrededor del pobre animal al horno.
Una media hora más tarde aproximadamente, los 10 asistentes a la comida empezamos a bostezar, a mí me empezó a picar la nariz y los ojos. Mucho.
Todos empezamos a tirarnos en las sillas y sillones de la casa, relajadísimos, a buscar lugares cómodos como si nos fuésemos a quedar a dormir ahí.
Se empezó a dar una escena muy parecida a la de la película El angel exterminador de Buñuel (los invitados se dan cuenta luego de la cena que no pueden salir del comedor de la mansión donde fueron invitados por una razón inexplicable). Todo esto era una impresión mía hasta que se replicó por los otros comensales: "Qué sueño" decían todos hasta que Leena, la anfitriona, contó la VERDAD.
Una media hora más tarde aproximadamente, los 10 asistentes a la comida empezamos a bostezar, a mí me empezó a picar la nariz y los ojos. Mucho.
Todos empezamos a tirarnos en las sillas y sillones de la casa, relajadísimos, a buscar lugares cómodos como si nos fuésemos a quedar a dormir ahí.
Se empezó a dar una escena muy parecida a la de la película El angel exterminador de Buñuel (los invitados se dan cuenta luego de la cena que no pueden salir del comedor de la mansión donde fueron invitados por una razón inexplicable). Todo esto era una impresión mía hasta que se replicó por los otros comensales: "Qué sueño" decían todos hasta que Leena, la anfitriona, contó la VERDAD.
El pavo tiene (como otras carnes) Tryptophano, un aminoácido que produce ciertas proteínas importantes, como la serotonina que es una hormona antiestrés, que sirve a su vez como materia prima para la hormona melatonina. Encontré en internet que "Nuestro cuerpo necesita un nivel de melatonina suficiente para la regularización del ritmo biológico de noche y día, para un buen humor, un descanso nocturno saludable y un apetito reducido".
En síntesis, nos quedamos re drogados por un sencillo pavo al horno. Y como yo venía con la cajas caídas del post anterior, no puedo hacer otra cosa que
darle las gracias al pavo que me ayudó a olvidar por un rato que las cajas siguen en el piso.
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darle las gracias al pavo que me ayudó a olvidar por un rato que las cajas siguen en el piso.




























